18 de November de 2008 | Escrito por: Disonancias
Tecnologías culturales y desarrollo de los territorios
En el coloquio organizado por la Región Nord-Pas de Calais, con la colaboración de Ars Industrialis y del Relais Culture Europe, sobre Industrias, Cultura e Innovación en Lille el pasado 12 y 13 de noviembre, se investigó la idea de “tecnologías culturales”, concepto propuesto por Bernard Stiegler, filósofo fundador de Ars Industrialis. Ars Industrialis es una “Asociación internacional para una política industrial del espíritu”, partiendo del hecho que, según las palabras de Hannah Arendt, en nuestra época, la “vida del espíritu” está totalmente sometida a imperativos económicos, a los imperativos de las industrias culturales, y de las industrias de la informática y de las telecomunicaciones.
Stiegler considera que desde la creación de la red Internet asequible al gran público en 1992, el modelo industrial clásico ha entrado en un periodo de grandes cambios. La “tecnologías relacionales” de Jeremy Rifkin han pasado de ser analógicas (modelo de la producción / consumo como base de relación, donde el consumidor es pasivo) a numéricas (el internauta ya nos es un consumidor, es un actor, incluso un productor). De allí prácticas colaborativas a nivel mundial, desarrolladas por nuevos actores culturales en el corazón del sistema industrial.
Esas tecnologías culturales constituyen para Stiegler un triple reto para los territorios:
- se imponen como el nuevo marco de las políticas económicas e industriales, así como el nuevo marco de las políticas culturales;
- ponen las prácticas culturales en el centro de las prácticas económicas;
- inducen en la sociedad, y en particular en las jóvenes generaciones, importantes transformaciones en el comportamiento.
De allí que la cultura se convierte en el centro del dinamismo social, económico, político y científico de las sociedades numerisadas, la “condición para la supervivencia de las sociedades industriales avanzadas”. La política industrial y social ya no puede no ser una política cultural, y el reto político es llegar a la integración de esos factores.


